Fotografía

Paula Ruiz Aramburu

Huelva, 1985.

Crece en el seno del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, desarrollando una pasión por el lenguaje cinematográfico desde su niñez. Estudia diseño de joyería en Barcelona y esmaltes cerámicos en Sevilla lo que le lleva a crear Buen Salvaje, una firma de joyería artesanal. Más tarde comienza a trabajar en el Festival Internacional de Fotografía Latitudes como comisaria y en la gestión de las exposiciones tomando contacto con las mayores figuras mundiales de la fotografía artística y documental. Estudia Fotografía Artística en la Escuela de Arte León Ortega, donde desarrolla una sólida base conceptual que ha nutrido su evolución creativa.

Su obra transita entre lo documental y lo artístico, creando una fusión única donde lo cotidiano se eleva a través de una mirada estética cargada de significado. Esta dualidad le permite explorar lo real con una sensibilidad poética, dando lugar a narrativas visuales que emocionan y cuestionan al espectador. Trabaja con uso del blanco y negro y altos contrastes que transmiten crudeza y tensión. El cuerpo humano aparece como mapa emocional en diálogo con el entorno. Mediante técnicas digitales y texturas y colores virados, su estilo remite a la estética underground de los años 70 y 80, con una clara influencia del cine noir. El misterio atraviesa sus imágenes, invitando a cuestionar lo cotidiano y explorar capas ocultas de la realidad.

Actualmente, trabaja en el estudio creativo Atlante, colaborando en proyectos como la dirección de fotografía para un videoclip de Cristian de Moret, el desarrollo de la imagen visual del festival Trilla en San Silvestre de Guzmán, y trabajos de diseño, fotografía de producto e imagen corporativa para distintas marcas. Ha participado en exposiciones individuales y colectivas, destacando su participación en el festival PhotoFestComarcas organizado por la Diputación Provincial de Huelva.

Propuesta

Raíces de Hierro.

Raíces de Hierro es una exploración visual y emocional del legado minero de Puebla de Guzmán, en el corazón del Andévalo onubense. Este proyecto se adentra en el paisaje de la antigua mina de Las Herrerías, enclave histórico de la Faja Pirítica Ibérica, para revelar cómo la tierra, el mineral y la memoria humana se entrelazan hasta formar una identidad colectiva profundamente arraigada.

Las imágenes, trabajadas en tonos sepia que evocan el brillo dorado de la pirita, construyen una atmósfera suspendida entre lo real y lo mítico. Ese color que remite al mineral que definió la vida de la comarca se convierte en un hilo conductor que une el retrato y los paisajes, ofreciendo una estética cálida, terrosa y cargada de resonancias simbólicas.

En el centro del relato aparece Juan Pérez López, minero de 95 años que dedicó cuarenta de ellos a desmenuzar la piedra en el interior de la mina. Su retrato, donde la pirita vuelve a aparecer, condensa la dignidad, la resistencia y la memoria de una generación que sostuvo con su esfuerzo el pulso económico y social de la zona. Su presencia es raíz viva: un testimonio humano que ancla el proyecto a la historia real de quienes trabajaron bajo tierra.

El paisaje se muestra como un territorio marcado por la huella del tiempo y la extracción intensiva. Las minas, los malacates y la tierra removida emergen en las fotografías como vestigios de un realismo mágico propio del Andévalo, donde lo mineral parece respirar y lo industrial adquiere un aura misteriosa que convierte la geología en escenario onírico.

El proyecto dialoga también con la tradición artística local, evocando la mirada del pintor Sebastián García Vázquez, hijo de Puebla de Guzmán, que dedicó su obra a retratar a sus gentes y sus paisajes. Un vínculo íntimo une aún más estas memorias: García Vázquez fue coetáneo y vivió en la misma calle que Juan Pérez, el minero retratado en este proyecto. Esa proximidad cotidiana entre el artista y el trabajador de la mina simboliza la profunda conexión entre arte, comunidad y territorio que Raíces de Hierro pretende recuperar y resignificar.

Este trabajo es un homenaje a los hombres que trabajaron en la mina, a su esfuerzo silencioso y a la identidad que forjaron con sus manos.

Obra